Josué 3:6-13 NTV
6. Por la mañana, Josué les dijo a los sacerdotes: «Levanten el arca del pacto y guíen al pueblo hasta el otro lado del río». Así que ellos se pusieron en marcha y fueron delante del pueblo. 7. El Señor le dijo a Josué: «A partir de hoy, empezaré a convertirte en un gran líder a los ojos de todos los israelitas. Sabrán que yo estoy contigo, tal como estuve con Moisés. 8. Dales la siguiente orden a los sacerdotes que llevan el arca del pacto: “Cuando lleguen a la orilla del río Jordán, den unos cuantos pasos dentro del río y deténganse allí”». 9. Entonces Josué les dijo a los israelitas: «Vengan y escuchen lo que dice el Señor su Dios. 10. Hoy sabrán que el Dios viviente está entre ustedes. Sin lugar a dudas, él expulsará a los cananeos, a los hititas, a los heveos, a los ferezeos, a los gergeseos, a los amorreos y a los jebuseos de delante de ustedes. 11. ¡Miren, el arca del pacto que pertenece al Señor de toda la tierra los guiará al cruzar el río Jordán! 12. Elijan ahora a doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. 13. Los sacerdotes llevarán el arca del Señor, el Señor de toda la tierra. En cuanto sus pies toquen el agua, la corriente de agua se detendrá río arriba, y el río se levantará como un muro.
Estimado lector
El Señor le promete a Josué su respaldo, y la evidencia de la presencia de Dios es lo que lo convierte en un líder capaz de ocupar el lugar que en su momento ocupó Moisés. Sin embargo, la posibilidad de ser ese gran líder pasa por la necesidad de obedecer las instrucciones que Dios dicte.
La presencia de Dios también produce eventos milagrosos. Cuando el creyente involucra a Dios, esos milagros son su respuesta a nuestras necesidades. Ahora bien, hay un detalle esclarecedor sobre cómo obra el Señor: el pueblo debía guardar una distancia prudente de los sacerdotes que cargaban el arca. Esa distancia es una condición de respeto por los misterios de Dios, los cuales son demasiado profundos para la mente humana.
Este pasaje muestra cómo el creyente debe confiar en la dirección divina en medio de las pruebas, preparándose espiritualmente para obedecer su Palabra. El cruce del Jordán simboliza fe y obediencia. Los hijos de Dios deben confiar y seguir sus instrucciones, aun cuando todo parezca imposible.
Es aquí donde aprendemos la importancia de estar espiritualmente preparados y de confiar en la guía del Señor ante los desafíos de la vida. La poderosa fidelidad de Dios y la respuesta del pueblo a su llamado es un hecho muy significativo en nuestra relación con Él.
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.