21 Pues habrá más angustia que en cualquier otro momento desde el principio del mundo. Y jamás habrá una angustia tan grande. 22 De hecho, a menos que se acorte ese tiempo de calamidad, ni una sola persona sobrevivirá; pero se acortará por el bien de los elegidos de Dios.
23 »Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Mesías” o “Allí está”, no lo crean. 24 Pues se levantarán falsos mesías y falsos profetas y realizarán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos de Dios. 25 Miren, que les he advertido esto de antemano.
26 »Por lo tanto, si alguien les dice: “Miren, el Mesías está en el desierto”, ni se molesten en ir a buscarlo. O bien, si les dicen: “Miren, se esconde aquí”, ¡no lo crean! 27 Pues, así como el relámpago destella en el oriente y brilla en el occidente, así será cuando venga el Hijo del Hombre.[a] 28 Así como los buitres, cuando se juntan, indican que hay un cadáver cerca, de la misma manera, esas señales revelan que el fin está cerca.
MATEO 24:21-28
Estimado lector
Llegará el momento en que el mundo esté en un punto sin retorno. Se puede sentir la tensión, cuando el error y la injusticia se acumulan, y algo debe ceder. Pero en ese escenario oscuro, hay un detalle tierno: Dios tiene control del cronómetro; sabe cuánto puede soportar el ser humano.
Por amor a los Suyos, Dios decidió "acortar aquellos días" (Mateo 24:22). No es un juez distante disfrutando el caos; sino un Padre interviniendo, para que la tormenta no borre a Sus hijos. Si el mundo sigue en pie, es por ese hilo invisible de gracia que sostiene a los que aún confían.
En los momentos de mayor angustia, hay soluciones. Aparecen voces gritando: "¡Aquí está la respuesta!", "¡Tengo un secreto que nadie más sabe!". Pero Jesús advirtió: Son trampas. La Verdad no se esconde en habitaciones oscuras, ni desiertos lejanos.
El mundo ofrece un "Cristo privado", que no es el verdadero, sino un espejo de sus propios deseos. La llegada de Cristo será como un relámpago que cruza el cielo: evidente, público, para todos. La luz no necesita permiso para brillar.
La justicia siempre encuentra su lugar, a Dios no se le puede engañar; pero la verdadera paz no está en adivinar fechas, sino en saber quién acompaña en el camino. Aquel que advirtió que la prueba vendría, preparó la salida. La seguridad no es ausencia de conflictos, sino certeza de que el Rey nunca duerme.
¿Qué voces estás escuchando, que prometen respuestas fáciles, pero te alejan de Cristo?
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.