40 »Dos hombres estarán trabajando juntos en el campo; uno será llevado, el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo harina en el molino; una será llevada, la otra será dejada.
42 »¡Así que ustedes también deben estar alerta!, porque no saben qué día vendrá su Señor. 43 Entiendan lo siguiente: si el dueño de una casa supiera exactamente a qué hora viene un ladrón, se mantendría alerta y no dejaría que asaltara su casa. 44 Ustedes también deben estar preparados todo el tiempo, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen.
MATEO 24:40-44
Estimado lector
En este pasaje, Jesús señala las desapariciones repentinas que ocurrirán con la venida del Hijo del Hombre, aludiendo al arrebatamiento de algunos, tal como también se describe en 1 Tesalonicenses 4:16–17. El término “tomar” implica llevar a alguien consigo, lo que apunta claramente a la salvación y no a la destrucción de quien es tomado.
Dado que el día y la hora de su venida son desconocidos, se establece la necesidad de una vigilancia constante. La enseñanza enfatiza que la preparación espiritual debe ser permanente, ya que la venida del Señor ocurrirá cuando no se espera.
Aquí se presenta nuevamente el llamado “dilema” relacionado con la Segunda Venida:
1. ¿Ocurrirá en una hora inesperada o ha sido profetizada con claridad?
2. ¿Acontecerá en un mundo que sigue su curso normal o en medio de un escenario de cataclismo?
3. ¿Se trata del encuentro con Él en el aire (1 Tesalonicenses 4:16–17) o de su venida al mundo acompañado de los santos (Zacarías 14:5)?
Este aparente dilema se esclarece al comprender que la Escritura presenta dos eventos distintos relacionados con el regreso de Cristo. Uno ocurre en el aire, para su iglesia, comúnmente conocido como el arrebatamiento. El otro es su venida al mundo, acompañado por su iglesia, identificado como la Segunda Venida de Jesucristo. Muchas de las aparentes contradicciones en Mateo 24 y en otros pasajes proféticos se resuelven al reconocer esta distinción entre ambos eventos.
El pasaje concluye con un llamado implícito a la alerta espiritual, recordando que la pertenencia a Cristo implica vivir preparados para ser tomados con Él, permaneciendo firmes en la fe y en la esperanza de su regreso.
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.