29 »Inmediatamente después de la angustia de esos días,
“El sol se oscurecerá,
la luna no dará luz,
las estrellas caerán del cielo,
y los poderes de los cielos serán sacudidos”[a] .
30 Y entonces, por fin, aparecerá en los cielos la señal de que el Hijo del Hombre viene, y habrá un profundo lamento entre todos los pueblos de la tierra. Verán al Hijo del Hombre venir en las nubes del cielo con poder y gran gloria.[b] 31 Enviará a sus ángeles con un potente toque de trompeta y reunirán a los elegidos de todas partes del mundo,[c] desde los extremos más lejanos de la tierra y del cielo.
MATEO 24:29-31
Estimado lector
Jesús continua describiendo como será Su Parusía (del griego, "venida" o "Presencia"). Este es el término que describe el Glorioso regreso de Jesucristo a la tierra.
Atendiendo a las propias declaraciones de Cristo, se puede decir: El Señor Jesucristo vendrá de la misma manera en que se fue: De forma visible, evidente para todos, con todo Poder y Gloria. Con Poder, para actuar sobre la vida, bienes y destino de las personas; y, con Gloria, mostrando Su Posición divina. Vendrá acompañado por sus ángeles, quienes recogerán a todos los salvados, para reunirlos ante el Señor, en las nubes.
Para el creyente, este pasaje debe ser motivo de vigilancia y preparación constantes. No se trata de predecir la fecha, sino de vivir cada día como si fuera el último, listos para Su regreso. Como siervos fieles y prudentes, se deben administrar los talentos y el tiempo que Dios ha dado, compartiendo el Evangelio y cuidando a los demás.
Hay que enfocarse en la piedad interior y la obediencia; no en lo externo, para que el corazón esté con Cristo cuando venga.
Discernimiento: Estar alerta a los falsos cristos y profetas que buscan engañar, reconociendo que la venida del verdadero Jesús será pública y gloriosa, no secreta ni escondida en lugares apartados.
Esperanza y Urgencia: Vivir con la esperanza de Su Glorioso regreso; pero, con la urgencia de cumplir la Gran Comisión, usando el tiempo para Él.
Lleva la Palabra a tu día
Pregúntale al Señor cómo puedes vivir esto hoy: en tu trabajo, en tu familia, en tu forma de servir y amar.